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En México el suicido tiene una tasa de 5/100,000 habitantes

Héctor Serrano | 10 Septiembre 2018


10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

El 10 de septiembre de cada año se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, enfocado en la concientización de que el suicidio puede evitarse y que existen maneras para sobrellevar la angustia. Esta problemática, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incrementado 60 por ciento a nivel global en los últimos 45 años, debe ser dada a conocer para impedir su crecimiento.

Las organizaciones de salud mundiales y nacionales incentivan y promueven actividades informativas acerca de las enfermedades y el comportamiento ligado al suicidio para reducir el número de muertes por suicidio. Se hacen esfuerzos simultáneos en erradicar los mitos acerca del suicidio en la población.

De acuerdo con información proporcionada por el INEGI, en México se registraron 6,291 suicidios durante el 2016, una razón de 5 por cada 100,000 habitantes. La misma entidad destaca que los factores que influyen en una persona para pensar en quitarse la vida, se derivan de una correlación entre un ambiente de violencia o de agresión con el índice de suicidios.

El 80% de los suicidios cometidos durante el 2016 en México fueron efectuados mediante el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación, un 8% del total utilizó armas de fuego, 4% envenenó su cuerpo con plaguicidas, 3% utilizó sustancias nocivas o químicos, 2% utilizó grandes dosis de drogas o medicamentos. En el resto de los casos no se especificó el método.

A nivel mundial se estima que el suicidio supuso el 1.8% de la carga global de morbilidad en 1998, y que en 2020 representará el 2.4% en los países con economías de mercado y en los antiguos países socialistas.

El suicidio es una de las 20 principales causas de muerte en el mundo y sus víctimas no tienen un rango de edad. Las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los varones de edad avanzada, mientras que las tasas entre los jóvenes han ido en aumento hasta el punto de que ahora estos son el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países.

Los trastornos mentales como la depresión y el consumo de alcohol son un importante factor de riesgo de suicidio en Europa y América del Norte; en los países asiáticos, sin embargo, tienen especial importancia la conducta impulsiva. El suicidio es un problema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales.

Prevenir y evitar las muertes por suicidio es posible mediante el conocimiento de las causas del suicidio, las enfermedades relacionadas con el suicidio y los factores genéticos, psicológicos y sociales que pueden repercutir en la estabilidad emocional de las personas.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que es normal que las personas sientan tristeza o ansiedad algunas veces, sin embargo, los sentimientos o emociones que lleven a las personas a pensar en la muerte no son normales y representan un riesgo de suicidio.

El primer paso es eliminar los mitos acerca del suicidio en la población. La máxima institución de salud del México puntea algunas ideas que surgen cuando se habla de las conductas suicidas:

1.- Las personas que hablan de suicidarse sólo quieren llamar la atención

Esta idea es falsa, cuando alguien dice que quiere acabar con su vida debe tomarse en serio. Acudir con especialistas, acercarse a la persona, conocer lo que acontece en su vida y estar atento a su comportamiento y sus acciones.

2.- La persona suicida tiene que “echarle ganas”

Seguramente lo más sencillo es pensar que las personas que tienen conductas suicidas tienen la capacidad de seguir adelante o sobreponerse al sufrimiento, pero la realidad es que las emociones negativas que experimentan no son voluntarias y su fuerza de voluntad no es suficiente para sentirse mejor. La salud mental requiere de atención médica.

3.- Todos los suicidas son desequilibrados mentales

Ni están locos, ni tienen trastornos mentales. Cualquier persona puede ser víctima de enfermedades depresivas que alteren su estabilidad emocional y que provoquen pensamientos suicidas. Todo desorden emocional es tratable debido a que las facultades mentales están íntegras.

La información oportuna acerca de las causas, las señales y las realidades del suicidio puede prevenir que en el mundo sigan muriendo miles de personas por esta causa.

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